martes, febrero 06, 2007

La metalepsis, ahí está la clave

Ilustrativo artículo de Juan Manuel de Prada en el suplemento ABCD las Artes y las Letras, del periódico ABC, sobre el que Raindog nos puso en la pista. De Prada diserta sobre la metalepsis, el recurso que da nombre al juego literario en el que el autor interfiere en la vida de los personajes, o viceversa, como es el caso Viajes por el Scriptorium.
"En el procedimiento denominado por los narratólogos «metalepsis» (término que tradicionalmente había designado una figura retórica) se provoca una interferencia de los diversos niveles narrativos o, si se prefiere, una intrusión del narrador en el ámbito reservado a lo personajes (o viceversa), de tal modo que se cree en el lector una impresión de perplejidad estética, incluso de cierto vértigo metafísico.
Los orígenes de esta técnica (como, en general, los de cualquier mecanismo narrativo moderno) hemos de rastrearlos en el Quijote: recordemos el estupor que a los personajes cervantinos les produce ver recogidas en libro sus andanzas (capítulos III y IV de la segunda parte), la superposición de cronistas que Cervantes introduce a través de la solución del «manuscrito encontrado» (capítulo IX de la primera parte) o incluso la introducción en la trama de personajes ideados por Avellaneda, como aquel caballero granadino, don Álvaro Tarfe, a quien el hidalgo manchego solicita que declare públicamente ante testigos que el verdadero don Quijote de la Mancha nada tiene que ver con el impostor urdido por el usurpador «tordesillesco» (capítulo LXXII de la segunda parte).
Transgresión. Esta transgresión de los niveles narrativos que nos propone Cervantes (y que también hallamos en otras obras clásicas que ahondan en sus hallazgos, como el Tristam Shandy de Sterne) alcanzará sus expresiones modernas más características en Seis personajes en busca de autor, de Pirandello, y en Niebla, la novela o «nivola» de Unamuno, cuyo protagonista viaja a Salamanca, para rebelarse contra su autor y reclamar su derecho a seguir existiendo. Otras muestras paradigmáticas de metalepsis en el ámbito de las literaturas en español las hallamos en algunos relatos de Borges, muy notoriamente en Las ruinas circulares, donde se nos propone una desazonante mise en abîme en la que el creador que sueña a su criatura se sabe a su vez soñado (y criatura) de otro creador; también en el celebérrimo Continuidad de los parques, de Cortázar, en el que un hombre a punto de ser asesinado lee la historia de su propio asesinato.
Quizá sea Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), entre todos los escritores contemporáneos, quien con mayor profusión y tino haya cultivado las gozosas perplejidades de los juegos metaliterarios. Recordemos, como mero botón de muestra, que en su temprana Ciudad de cristal (una de las tres nouvelles contenidas en su Trilogía de Nueva York) intervenía en la acción un personaje denominado Paul Auster; recurso, por cierto, que el autor repetiría con irónicas variantes en entregas posteriores, como ocurría en La noche del oráculo, donde comparecía un escritor llamado John Trause, cuyo apellido era un anagrama evidente de Auster".
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Los subrayados son míos, lógicamente. Perdón por la extensión del post.

2 comentarios:

MiJacK dijo...

Siempre me ha recordado a Woody Allen y su 'Desmontando a Harry'

Apostillas literarias dijo...

Qué lástima que la referencia al articulo se rompe al pasar del tiempo en ABC, nunca he comprendido porque hacen eso, me interesaba esta nota precisamente por esta figura narrativa. Gracias, al menos pude leer lo que nos compartes.

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