domingo, noviembre 26, 2006
Nuevas críticas
Travels in the Scriptorium, la última novela de Paul Auster, ha aparecido ya en los mercados anglosajones del pacífico, Australia y Nueva Zelanda. Antes aún, por tanto, que en el país natal de Auster, donde Henry Holt espera publicar el publicar el libro a comienzos de 2007. Añadimos a nuestra Guía de Críticas, por tanto, algunos comentarios aparecidos en los principales periódicos de la zona, como The Australian o The New Zealand Herald. Yo ya he leído también mi copia de Travels. Y bueno, como vienen a reseñar la mayoría de las críticas, se trata de un interesante ejercicio de metaliteratura, un curioso relato menor que elude la narración de una historia (al menos en primer plano; Auster vuelve a jugar con cajas chinas) para centrarse en el relato psicológico sin resolución clara. Lo bueno, que los fans de Auster recordarán a medida que lean la novela a los personajes de libros anteriores (Anna Blume, Fanshawe, Quinn...) que regresan ante quien parece el alter-ego del escritor, Mr. Blank, un anciano encerrado en una habitación. Lo malo, que los nuevos lectores del neoyorquino, que en el mundo de habla hispana posiblemente se acerquen a la novela tras el revuelo mediático que causó su obtención del Príncipe de Asturias, se encontrarán con un relato para iniciados, poco representativo de la literatura de Auster.
lunes, noviembre 20, 2006
Guión de The Inner life of Martin Frost

sábado, noviembre 18, 2006
Especial Murakami

El Cultural abunda en la extraña personalidad del escritor japonés, esquivo a las entrevistas y aficionado a correr diez kilómetros diarios de buena mañana y a competir en maratones por todo el mundo de forma más o menos anónima. Respecto a la novela, la periodita la resume así: "Es misterio, sexo, aventura, dolor, sueños, fantasmas, imposible amor. Puro Murakami".
En los párrafos siguientes, rescata declaraciones del autor acerca de las claves del relato, el pretendido complejo de Edipo presente en la narración y otras curiosidades. "–El mito de Edipo –explica Murakami– es sólo uno de los temas de la novela, y no necesariamente el elemento central. Desde el principio planeé escribir sobre un quinceañero que huye de su siniestro padre y comienza un viaje en busca de su madre, lo que naturalmente tiene mucho que ver con el mito de Edipo. Pero, como le decía, yo no tenía ese mito en la cabeza desde el principio, aunque los mitos estén en el origen de todas las historias. Cuando escribimos un relato no podemos evitar que esté relacionado con toda clase de mitos, que son una suerte de depósito en el que están todas las historias".
El Cultural adorna el despliegue con esta crítica de la novela. Arranca así: "Leer una obra de Haruki Murakami (Kyoto, 1949) constituye una verdadera experiencia: sus textos están escritos con la lengua de un diseñador verbal. Sus cortes léxicos sorprenden por lo modernos, captan el pulso digital y comercial del presente, lleno de marcas, relojes Casio y Rolex, coches BMW y Toyota, las pegatinas del imaginario de la sociedad del bienestar. A la vez, sus personajes existen en un mundo caracterizado por su inestabilidad psicológica; unas veces viven traumatizados por asuntos personales, mientras en ocasiones experimentan circunstancias paranormales, provenientes de un entorno donde ocurren cosas extrañas. Estos seres de ficción no se hacen a sí mismos; la casualidad y el impulso guían su conducta, configurando una personalidad paradójica" (más).
Kafka en la orilla: Fragmento
Reproducimos un fragmento de Kafka en la orilla, lo último es castellano de Haruki Murakami. Por cortesía de El Cultural.
[...]
Como dormía, me he perdido el instante en que el autocar ha cruzado el enorme puente que cuelga sobre el mar Interior. Me hacíamucha ilusión contemplar con mis propios ojos ese gran puente que sólo había visto en los mapas. Ahora alguien me despierta dándome unos suaves golpecitos en el hombro.
–¡Eh! ¡Ya hemos llegado! –exclama ella. Me desperezo en mi asiento, me froto los ojos con el dorso de la mano y, luego, miro al otro lado de la ventana. En efecto, el autocar está detenido en lo que parece la plaza de delante de la estación. La luz de la mañana inunda los alrededores. Es una luz cegadora pero dulce. Ofrece una impresión un poco distinta a la de Tokio. Miro mi reloj de pulsera. Son las seis y treinta y dos minutos.
Ella me dice con voz cansada:
–¡Uff! ¡Qué viaje tan largo! Estoy molida. Me duele el cuello. En mi vida volveré a coger un autocar nocturno. La próxima vez vendré en avión, aunque sea un poco más caro. Haya turbulencias o secuestros, yo, de aquí en adelante, en avión.Bajo su maleta y mi mochila del compartimento de equipajes que está sobre los asientos.
–¿Cómo te llamas? –le pregunto.
–¿Yo?
–Sí.
–Sakura –responde ella–. ¿Y tú?
–Kafka Tamura –digo yo.
–Kafka Tamura –repite Sakura–. ¡Qué nombre tan extraño! Es fácil de recordar.
Asiento. No es fácil convertirse en otra persona. Pero sí tomar un nombre distinto.Al bajar del autocar, ella deposita su maleta en el suelo, se sienta encima, saca una libreta del bolsillo de la pequeña mochila que lleva colgada a la espalda y garabatea algo en una página con un bolígrafo. Arranca la hoja y me la da. En ella hay apuntado lo que parece un número de teléfono.
–Es mi número de móvil –dice ella haciendo una mueca–.De momento voy a alojarme en casa de mi amiga, pero si te apetece ver a alguien, llámame. Podemos comer juntos si quieres. No admito cumplidos. Ya sabes, “aun el encuentro más casual...”. Se dice así, ¿no?
–“...está predestinado” –concluyo.
–Eso, eso –dice ella–. ¿Y qué significa?
–La predestinación. Que ni siquiera las cosas más triviales suceden por casualidad.
[...]
[...]
Como dormía, me he perdido el instante en que el autocar ha cruzado el enorme puente que cuelga sobre el mar Interior. Me hacíamucha ilusión contemplar con mis propios ojos ese gran puente que sólo había visto en los mapas. Ahora alguien me despierta dándome unos suaves golpecitos en el hombro.
–¡Eh! ¡Ya hemos llegado! –exclama ella. Me desperezo en mi asiento, me froto los ojos con el dorso de la mano y, luego, miro al otro lado de la ventana. En efecto, el autocar está detenido en lo que parece la plaza de delante de la estación. La luz de la mañana inunda los alrededores. Es una luz cegadora pero dulce. Ofrece una impresión un poco distinta a la de Tokio. Miro mi reloj de pulsera. Son las seis y treinta y dos minutos.
Ella me dice con voz cansada:
–¡Uff! ¡Qué viaje tan largo! Estoy molida. Me duele el cuello. En mi vida volveré a coger un autocar nocturno. La próxima vez vendré en avión, aunque sea un poco más caro. Haya turbulencias o secuestros, yo, de aquí en adelante, en avión.Bajo su maleta y mi mochila del compartimento de equipajes que está sobre los asientos.
–¿Cómo te llamas? –le pregunto.
–¿Yo?
–Sí.
–Sakura –responde ella–. ¿Y tú?
–Kafka Tamura –digo yo.
–Kafka Tamura –repite Sakura–. ¡Qué nombre tan extraño! Es fácil de recordar.
Asiento. No es fácil convertirse en otra persona. Pero sí tomar un nombre distinto.Al bajar del autocar, ella deposita su maleta en el suelo, se sienta encima, saca una libreta del bolsillo de la pequeña mochila que lleva colgada a la espalda y garabatea algo en una página con un bolígrafo. Arranca la hoja y me la da. En ella hay apuntado lo que parece un número de teléfono.
–Es mi número de móvil –dice ella haciendo una mueca–.De momento voy a alojarme en casa de mi amiga, pero si te apetece ver a alguien, llámame. Podemos comer juntos si quieres. No admito cumplidos. Ya sabes, “aun el encuentro más casual...”. Se dice así, ¿no?
–“...está predestinado” –concluyo.
–Eso, eso –dice ella–. ¿Y qué significa?
–La predestinación. Que ni siquiera las cosas más triviales suceden por casualidad.
[...]
viernes, noviembre 17, 2006
Lou Reed comparte vídeos memorables

lunes, noviembre 13, 2006
Eva Green será Anna Blume

viernes, noviembre 10, 2006
Críticas desde Australia

jueves, noviembre 09, 2006
Lanzamiento de 'Kafka en la orilla', de Murakami

Reproducimos la sinopsis oficial, vía Tusquets.
"Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple 15 años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar o el destino le llevarán al sur de su país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki. Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico–, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido –en el sentido real–. De niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron el coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. A los 60 años, pobre y solitario, abandona Tokio tras un oscuro incidente y emprender un viaje que le llevará a la biblioteca de Takamatsu. Vidas y destinos se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni voluntades. Pero a veces hasta los oráculos se equivocan".
Reserva un ejemplar en la Casa del Libro
Opinión | El Boomeran(g)
miércoles, noviembre 08, 2006
Salón del Libro de Barcelona

:: Esta no es mi vida
:: LlámameLola
:: Papel Continuo
:: Minid
:: Lo mejor de los libros
:: En un bosque extranjero
:: Libro de notas
:: Encuentros con las letras
El Salón del Libro es una iniciativa del gremio de editores de Cataluña y del gremio de libreros de Cataluña y Barcelona.
martes, noviembre 07, 2006
Art is useless
lunes, noviembre 06, 2006
El mundo según Auster
Encuentro en la edición online de la publicación Letras Libres un interesante trabajo del escritor y periodista Rodrigo Fresán (Vidas de Santos, Mondadori 2005) sobre Paul Auster, en la que el autor intenta desentrañar la esencia del universo austeriano, de su inexplicable adicción en forma de bucle (leer a Auster te da más ganas de leer a Auster; algo similar a lo que ocurre con la Coca-Cola, según su ejemplo) y de sus conexiones con el resto de los planetas de su galaxia: Beckett, DeLillo, Kundera, Coetzee, entre otros. Dos píldoras que me parecen interesantes:
1. "Auster cree en un orden secreto de las primeras cosas, en una melodía de lo fortuito, en una trama en la que toda existencia puede llegar a ser una buena historia si se la lee con cuidado y sin prejuicios. De ahí que entrar a cualquier libro de Auster signifique, también, entregarse. No resistirse a la idea de que todo está relacionado y aceptar que lo que proponen y ofrecen sus ficciones es, en realidad, una tan inquietante como consoladora certeza de que no hay nada más previsible que lo imprevisible o, si se prefiere, nada más imprevisible que lo imprevisible. Así, los libros de Auster son libros que nos obligan a creer, sin esfuerzo alguno, en un mundo según Auster".
2. Cabe pensar que buena parte del atractivo que ejerce Paul Auster sobre sus lectores –que son legión en Francia y en España y en Argentina y en buena parte de Latinoamérica– pasa porque sus argumentos, siempre, están apoyados sobre la idea de un destino al que puede afinarse y ejecutarse como si fuera un instrumento y cuya partitura, por una vez, resulta engañosamente fácil. Digámoslo así: Auster escribe claro sobre asuntos difíciles, Auster cubre temas complejos con historias atractivas y que parecen arrastrar al lector, sin pausa, hasta la última página. Alguna vez lo afirmé y vuelvo a decirlo aquí: Auster, como la Coca-Cola, refresca mejor.
Y 3. Termino de leer la recién aparecida Travels in the Scriptorium, título similar al de una de las películas desaparecidas de Héctor Mann en El libro de las ilusiones. Una hermética y breve novela con hombre prisionero (que recuerda un tanto a la Mantissa de John Fowles) que es, según el propio Auster, “el libro más extraño que he escrito” y un decidido retorno a sus fuentes beckettianas con mucho de las atmósferas “cerradas” y “encerradas” de la Trilogía de Nueva York (1985-1986), El país de las últimas cosas (1987) y La música del azar (1990). Otro libro en el que los verdaderos héroes –más allá del Mr. Blank protagónico– son los libros, el acto mismo de escribirlos y la forma en que leer equivale a ver.
1. "Auster cree en un orden secreto de las primeras cosas, en una melodía de lo fortuito, en una trama en la que toda existencia puede llegar a ser una buena historia si se la lee con cuidado y sin prejuicios. De ahí que entrar a cualquier libro de Auster signifique, también, entregarse. No resistirse a la idea de que todo está relacionado y aceptar que lo que proponen y ofrecen sus ficciones es, en realidad, una tan inquietante como consoladora certeza de que no hay nada más previsible que lo imprevisible o, si se prefiere, nada más imprevisible que lo imprevisible. Así, los libros de Auster son libros que nos obligan a creer, sin esfuerzo alguno, en un mundo según Auster".
2. Cabe pensar que buena parte del atractivo que ejerce Paul Auster sobre sus lectores –que son legión en Francia y en España y en Argentina y en buena parte de Latinoamérica– pasa porque sus argumentos, siempre, están apoyados sobre la idea de un destino al que puede afinarse y ejecutarse como si fuera un instrumento y cuya partitura, por una vez, resulta engañosamente fácil. Digámoslo así: Auster escribe claro sobre asuntos difíciles, Auster cubre temas complejos con historias atractivas y que parecen arrastrar al lector, sin pausa, hasta la última página. Alguna vez lo afirmé y vuelvo a decirlo aquí: Auster, como la Coca-Cola, refresca mejor.
Y 3. Termino de leer la recién aparecida Travels in the Scriptorium, título similar al de una de las películas desaparecidas de Héctor Mann en El libro de las ilusiones. Una hermética y breve novela con hombre prisionero (que recuerda un tanto a la Mantissa de John Fowles) que es, según el propio Auster, “el libro más extraño que he escrito” y un decidido retorno a sus fuentes beckettianas con mucho de las atmósferas “cerradas” y “encerradas” de la Trilogía de Nueva York (1985-1986), El país de las últimas cosas (1987) y La música del azar (1990). Otro libro en el que los verdaderos héroes –más allá del Mr. Blank protagónico– son los libros, el acto mismo de escribirlos y la forma en que leer equivale a ver.
Promesa cumplida
AnataNakami, seudómino de la escritora/artista Carina A. Acosta, nos había prometido acceso a sus comentarios acerca de relatos de Paul Auster, un escritor por el que siente devoción. Ha cumplido con este link, que nos lleva directamente a su blog (uno de sus múltiples lugares en la red, además de su Space, su web), donde charla de literatura y de otras cosas interesantes.
jueves, noviembre 02, 2006
El particular Ferdinand Von Galitzien ha redactado ya su crítica acerca de Travels in the Scriptorium (en gallego).
Ya criticó The Brooklyn Follies (aquí)
Ya criticó The Brooklyn Follies (aquí)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)